Los cuatro arquetipos de la supervivencia

 In Arquetipos

Los cuatro arquetipos de supervivencia.

Estos cuatro amiguitos nuestros son, a mi parecer, la gran contribución de Caroline Myss al mundo del desarrollo personal.

Caroline descubrió con gran acierto cómo estos cuatro arquetipos constituyen cuatro pilares sobre los que se asienta la psique humana en el momento actual. Ya que como expliqué en este artículo, los arquetipos son construcciones culturales y al igual que la sociedad cambian según cambia esta.

Debo reconocer que la primera vez que leí sobre los cuatro arquetipos de la supervivencia me quedé “ojiplática” mirando a la pantalla como si acabase de encontrar el santo grial. De repente todas las piezas encajaban, estos cuatro bellacos me hablaban de mí, de mis familia, de mis amigos, de mis clientes…estaban en todas las personas que conozco o que alguna vez se habían cruzado en mi camino.

Tras investigar sobre la autora me di cuenta de que ya había leído un libro suyo hace tiempo titulado “El contrato sagrado”. A pesar de que no todo respecto a su trabajo me terminaba de encajar, me metí a fondo a investigar y trabajar con estos estos cuatro arquetipos. Entonces la evidencia del poder que tienen en las personas tanto a nivel individual cómo social se hizo más firme. Me hice consciente de lo importante que era enseñar a la gente a trabajar los cuatro arquetipos de la supervivencia en ellas/os para liberarse de tantas cargas que arrastramos de modo inconsciente.

Los cuatro arquetipos de la supervivencia se llaman así, dado que son arquetipos que se generan en nosotros con el fin de sobrevivir en sociedad.

La sociedad actual está construida de tal modo que para sobrevivir tenemos que comportarnos de un modo que se considere “normal”. Para ser «normales», tenemos que relegar al inconsciente muchos de nuestros pensamientos y patrones de conducta naturales o espontáneos. Para sobrevivir en sociedad muchas veces tenemos que fingir, omitir, luchar, mentir, etc. Claro que con sobrevivir no me estoy refiriendo a «no morirse de hambre», me refiero a sobrevivir psicológicamente (sentirse querido/ apreciado/ valioso, no sentirse rechazado, etc.)

Triste pero real, así es como funciona esta fistra de sociedad nuestra queridas hermanas… y como muchos son los llamados pero pocos los valientes que se van a vivir al campo a modo ermitaño, al resto de humanoides comunes no nos queda otra que adaptarnos.

Una cuestión de suma importancia aquí es: que adaptarte no te cueste la vida; y el truco para que esto no suceda es: Vivir en sociedad sin pertenecerle.

Hemos escuchado harto y tendido la enseñanza darwinista adaptarse o morir. Esto es muy cierto pero como todo hasta cierto punto, ya que si llevas esta creencia al extremo adaptarse puede ser morir. Si te adaptas en exceso al entorno a costa de olvidar por completo tu propia esencia, te conviertes literalmente en un cacho de carne con ojos. Esto es justamente lo que le ocurre a una persona que se deja someter en exceso por uno de los cuatro arquetipos de la supervivencia. No vives, sobrevives…en el fondo no sabes que es vivir en realidad porque estás tan habituada a tu estado pseudozombie (que la rae me perdone) de desenvolverte que crees que es lo normal, que todo el mundo vive así.

Ahora, voy a enumerar muy brevemente las características de los cuatro arquetipos de la supervivencia.

No obstante, si quieres ahondar más en sus carnes puedes pinchar en el título de cada uno de ellos y leer los artículos completos que ya escribí en su día.

El arquetipo del niño.

El arquetipo del niño es el primero que toma forma en nuestro inconsciente,  el que más difícil nos es de detectar y por tanto, el que más nos condiciona la vida.

El arquetipo del niño toma forma según las experiencias que vivimos desde que nos encontramos en el vientre materno hasta aproximadamente los siete años de edad.

Es el que carga con esos traumas o microtraumas infantiles que conforman nuestra personalidad de «adultos». (Este arquetipo hace que de adultos tengamos ciertas actitudes infantilizadas de las cuales no somos conscientes).

El arquetipo del niño se trabaja analizando y madurando estos traumas infantiles.

El arquetipo de la víctima.

Ojo¡ Aquí no hablo sobre víctimas reales (cualquier persona que haya sido sometida a una injusticia/maltrato/situación desgraciada).

Los arquetipos de la supervivencia son construcciones psíquicas que creamos de manera inconsciente. En el caso de la víctima esta cree y se considera una víctima pero en realidad no lo es.

Dentro de su neurosis no es consciente de que por un lado no quiere tomar las riendas de su vida, y por otro su ego se nutre de esta continua victimización. Considera que las víctimas son los buenos y los verdugos los malos. Situación que le hace colocarse  y proyectarse hacia el exterior como la víctima buena, y buscar la aprobación ajena muchas veces sin más mérito que la simple victimización.

El arquetipo de la víctima se trabaja haciéndote consciente de la distorsión psíquica que existe en tu mente entre víctimas y verdugos, colocándote en una situación neutra y responsabilizándote de tu propia vida.

 

El arquetipo del saboteador.

El arquetipo del saboteador es el que más conectado está con el miedo al cambio.   Es el arquetipo que se encarga de mantener tu zona de confort bien mullidita y calentita para que no se te ocurra moverte de ella.

Esa vocecita que te dice: Mejor no lo intentes/ si ya lo has intentado muchas veces y has fallado, etc.

También te hace desconfiar de los demás y en consecuencia sabotearles a fin de que te acaben «fallando». Con esta actitud se refuerza la propia creencia de que no se debe confiar en los demás. Es como si estuvieses de continuo dando golpecitos al que tienes delante mientras piensas «no confío en él, me va a dar una torta». Hasta que finalmente el que está enfrente se harta y te pega una torta.

El arquetipo del saboteador se trabaja con mano firme, pegándole un buen empujón para sacarlo se su zona de confort cuando sea necesario. También poniendo en duda todas sus creencias catastrofistas hasta reducirlas al absurdo.

El arquetipo de la prostituta

El arquetipo de la prostituta es el que nos hace complacer y agradar compulsivamente a los demás.

Nos habla sobre como nos vendemos (o prostituimos) para ser aceptados y sentirnos seguros en sociedad. A costa de fallarle a nuestros propios valores o vender o silenciar nuestros talentos. La prostituta maquilla su propia esencia a fin de convertirse en una persona más adaptada y aceptable.

El arquetipo de la prostituta se trabaja fortaleciendo el valor propio y la autoestima. Independizándote de la opinión y la excesiva dependencia del entorno.

Y hasta aquí el fascículo de hoy, un aclaratorio sobre los arquetipos de la supervivencia que espero te sepa de rechupete.

Te recuerdo que si quieres saber más sobre los cuatro arquetipos de la supervivencia, como se generan y como operan,  puedes descargar una guía gratuita desde la página de inicio de maewes haciendo clik aquí, no te la pierdas, no tiene desperdicio… 🙂

Tened claro esto queridas mamíferas mías : Vives en sociedad, pero te perteneces a ti misma/o, y a nadie más.

Y con esto me despido, hasta la próxima entrega que aterrizará en un par de semanas a la tenue luz de la luna nueva en cáncer con el arquetipo de la madre…

 

Si te ha gustado comparte
Share on Facebook
Facebook
Recent Posts

Dejar un comentario

Start typing and press Enter to search

El arquetipo del castigador