Arquetipos: Descubiéndote a ti misma/o.

 In Arquetipos

Imagina que te colocan un espejo delante y en el ves tu reflejo, pero también te ves a ti misma/o en pequeñas imágenes alrededor haciendo varios papeles diferentes.  Papeles que sin darte cuenta interpretas a diario dependiendo de la situación.

Por decirlo de una forma entendible, estos actores que viven en nuestro interior son los arquetipos.

Aunque es un tema que puede parecer complejo al principio, te aseguro que su descubrimiento es una herramienta estupenda para hacerte consciente de tus patrones de comportamiento, detectarlos y transformarlos. Mediante el conocimiento de tus arquetipos descubrirás porque siempre te ves metida/o en los mismos círculos de actitudes, pensamientos, emociones… y por más que lo intentas no consigues cambiarlos.

Un poquito de historía sobre el conocimiento de los arquetipos.

Platón fue el primero en elaborar una teoría sobre este fenómeno; llamaba a los arquetipos formas o ideas. Definió el mundo de las ideas del siguiente modo:

El mundo de las ideas es un mundo inmaterial, eterno, inmutable e indestructible. Es el mundo en el que encontramos la verdad, las ideas, que hacen que existan las cosas que percibimos.

Lo más curioso (y a mi parecer interesante) de esta teoría, es que para Platón el mundo real no es el que nosotros vemos y somos capaces de percibir. Si no otro mundo que sustenta y da forma a este que conocemos, que es el mundo de las ideas. Ojito a esta teoría plátonica, ya que si nos paramos a reflexionar un poco sobre lo que dice ¿No podría perfectamente ser la inspiración para “Matrix”?

Carl Gustav Jung, fundador de la psicología analítica fué quien integró el mundo de los arquetipos en la psicología. Los cuales son el pilar central de su teoría.  Describe los arquetipos como “Un conjunto de estructuras psíquicas universales que subyacen en toda experiencia y comportamiento humanos”.

Por último (en cuanto a importancia, a mi parecer…) no puede dejar de mencionar a George Gurdjieff.

Gurdjieff, mas o menos a la par que Jung (curiosamente) elaboró una teoría basada en arquetipos (eneatipos) que se denomina eneagrama. El gran valor del eneagrama reside en su practicidad y eficacia a la hora de abordar y desenmarañar tanto la “personalidad” individual como los fenómenos sociales.

Un factor común a tener en cuenta si queremos comprender de que se tratan los arquetipos, es el siguiente:

Se trata de patrones encubiertos (alojados en el inconsciente) que se manifiestan en nuestras actitudes. Muchas veces, se trata de patrones que los demás detectan fácilmente en nosotros pero de los que nosotros mismos no somos conscientes. Se podría decir que los arquetipos son esa “paja” que detectamos a diario en el ojo ajeno, y también esa viga que no vemos en el propio. Los individuos los manifestamos de una manera particular mediante un mecanismo automático que no está bajo nuestro control. Este el motivo por el cual no somos conscientes de ellos.

Imagina que en tu cerebro hay un botoncito para cada uno de los actores que tenemos en nosotros. Dependiendo de la situación, activaras un botón u otro. ¿Con que fin? Pues con el fin de sobrevivir, de adaptarte, de conservar tu seguridad, de ser acpetada/o por el grupo. Ahora pensarás “Pero si yo soy siempre yo misma y superauténca”. Pues sí, eso es lo que creemos ya que estos botoncitos los activa nuestro inconsciente.

Algo que debemos tener siempre muy presente cuando estemos trabajando sobre nuestros arquetipos:

Fueron creados por nuestro inconsciente para dar forma a nuestra personalidad, y ayudarnos a adaptarnos al medio.

Aunque según empecemos a reconocerlos nos parezca que son nuestros peores enemigos, incluso podemos verlos como pequeños seres dentro de nosotros que literalmente “nos joden la vida”.

El funcionamiento de los arquetipos en nuestra psique viene a ser de la siguiente manera: recibimos un estímulo o tenemos una experiencia, y automáticamente, salta uno de estos botones activando un arquetipo. Dependiendo de nuestras experiencias pasadas saltará uno u otro. Y dependiendo de nuestro temperamento o del momento en el que estemos, lo hará de una forma más sutil, o cual bomba de relojería.

El objetivo del trabajo personal con arquetipos, es que por medio de detectarlos, tengas conocimiento sobre qué se activa en tu mente, como, y para qué. Así también, tendrás más control sobre lo que creas físicamente (tus reacciones, actitudes, tu forma de relacionarte, etc).

Si  los estudias un poco, puedes descubrir cosas tan fascinantes como que eso que no te deja conseguir el trabajo que quieres, o hacer ese viaje que te gustaría, es tu arquetipo saboteador. O que eso que te mantiene en una relación insatisfactoria, es tu arquetipo de la prostituta.

¿Te gustaría entender estos programas para no tropezar una y otra vez con la misma piedra?

Tenemos un sinfín de arquetipos flotando en el imaginario colectivo, que se van actualizando según cambian los tiempos. Cada uno de nosotros hemos ido “adoptando” los que nos convenían en cada momento. Estos arquetipos, también han ido cambiando en el transcurso de los tiempos. Como toda función orientada a la supervivencia y a la adaptación, lo que se sirve continúa, y lo que no desaparece. Por ejemplo, en tiempos de las cavernas, los arquetipos eran otros, la mayoría de los cuales hoy se han ido extinguiendo.

Por otro lado, según se va transformando la cultura van apareciendo otros nuevos.  Existen arquetipos que solo se dan en determinadas culturas o razas, etc. También hay varios movimientos que los usan en sus terapias y herramientas de autoconocimiento. Yo personalmente, el primer contacto que tuve con los arquetipos, fue hace más de diez de años trabajando el eneagrama, una de las herramientas de autoconocimiento y desarrollo personal que se desarrolla mediante arquetipos, llamados en este caso “eneatipos”. Se podría decir que las diferentes formas de trabajarlos son distintos caminos que conducen al mismo lugar: Autoconocimiento y desarrollo personal.

Como ves, hay muchísimo más que hablar sobre el tema de los arquetipos. LOS  PRINCIPALES ARQUETIPOS, QUE VOY A EXPLICAR EN LOS SIGUIENTES ARTÍCULOS SON LOS 4 ARQUETIPOS DE LA SUPERVIVENCIA. Estas cuatro queridas criaturitas que todas y todos TRAEMOS DE SERIE en nuestra cultura.

 El niño, el saboteador, la prostituta, y la víctima.

Con solo conocer estos 4 principales arquetipos, comprenderás un buen puñado de tus actitudes, bloqueos y decisiones.

Con lo cual, si quieres empezar a conocerlos: Aquí tienes al niño. Y aquí a la prostituta

Y recién salido del horno… EL GRAN SABOTEADOR¡

¡Paz y amor!

Imagen: Max Bender

 

 

 

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Arquetipo del niño.