Counseling

Rutina para una sana autoestima

Ay madre la autoestima ¡¡¡ Ay madre… que hasta hace poco ni existía y ahora no paramos de hablar de ella. Pues nada, pues que si hay que hablar, hablemos.

Autoestima: Dícese del aprecio que uno se tiene hacia uno mismo.

 Últimamente escuchamos harto esta palabra. Resulta curioso que la falta de autoestima se haya convertido en una etiqueta que se utiliza a modo de “cajón de sastre” para explicar prácticamente cualquier problema actitudinal, y en consecuencia, la elevación de la autoestima en una especie de jarabe para todo, o remedio crece pelo. Esto ocurre porque el término autoestima se ha dicotomizado de tal modo que casi se puede clasificar a las personas en dos grupos: Las que tienen la autoestima alta y las que tienen la autoestima baja. ¿Y cómo las distinguimos? Hombre, pues sencillísimo: A las de autoestima alta se las ve estupendas. Caminan por la vida cual gacelas y dejan un rastro de purpurina a su paso.
 Desmembremos este argumento, a ver que diantres encontramos aquí.

Una persona con una sana autoestima es alguien que en resumidas  cuentas, se quiere bien a sí mismo. 

El motivo por el cual hay tal batiburrillo formado con el tema de la autoestima, es que se habla de ella como si se tratase de un tipo de personalidad, o conjunto de actitudes a imitar a modo de manual. El quererse bien a sí mismo no tiene nada que ver con la personalidad, ni requiere comportarte de una determinada manera ante las situaciones. No necesitas adquirir unas determinadas actitudes para quererte bien a ti mismo. Todo el mundo, indistintamente de su origen educativo, cultura o sociedad puede quererse bien a si mismo independientemente de su personalidad o forma de actuar.
¿Qué es quererse bien a sí mismo?
Quererse bien a sí mismo es respetarse, aceptarse, cuidarse y escucharse. Dicho de otro modo: Atenderse como dios manda. Por lo tanto te quieres bien a ti mismo si:
  • ·        Aceptarse: Te aceptas tal y como eres, con tus virtudes y tus defectos, ya que el amor que sientes por ti mismo es incondicional. Te quieres porque eres, y ya está. No te quieres por lo que consigues.
  • ·         Respetarse: Te tratas a ti mismo con respeto. No te maltratas física ni psicológicamente. No te flagelas ni culpabilizas por tus errores, aprendes de ellos y te permites a ti mismo aprender y continuar. Respetas tus límites tanto contigo mismo como con los demás.
  • ·         Cuidarse: Cuidas de ti mismo como cuidarías de tus hijos, con mimo, atención y protección. Dándote lo mejor que te puedas dar.
  • ·         Escucharse: Te escuchas, escuchas tu cuerpo, tus pensamientos, y sobre todo tu intuición. Te escuchas con atención porque eres importante, y todo lo que te dices lo es.

Tener una sana autoestima no es ser socialmente valorado o validado por los demás.

 Tener una buena autoestima o quererse bien a si mismo, nada tiene que ver con cosas como: Tener buenas habilidades sociales, que te gusten los retos, estar orientado al éxito, participar activamente en las actividades, ser creativo o inventivo, ser organizado y ordenado, ser líder natural (esta me mata…).
Puedes tener una autoestima estupendísima sin estar orientado al éxito, ni ser creativo, ni aventurero, ni ambicioso, ni Indiana Jones, ni MacGyver (si naciste después del 85 consulta la Wikipedia para más información). Puedes tener una sana autoestima incluso siendo introvertido, humilde, teniendo hábitos tradicionales y rutinarios.
 No caigamos en el error de catalogar como falta de autoestima lo que no lo es: Esa persona tiene la autoestima baja porque es introvertida. No, esa persona es introvertida simplemente porque lo es, por que no tiene unas necesidades sociales como las pueda tener una persona extrovertida, porque disfruta de la soledad más que de la compañía, y perfectamente puede tener una autoestima estupenda y sanísima.
 Tampoco hemos de buscar fuegos artificiales en la manifestación de una sana autoestima. Una persona que refleja una sana autoestima no es alguien que camina por la vida dando su opinión con el pecho en alto y le destella un diente siempre que sonríe. El modo en que se refleja una sana autoestima en las personas va más allá de una actitud física. El equilibrio interno que otorga una sana autoestima no se puede medir mediante la apariencia externa.
En resumidas cuentas, si quieres disfrutar de una sana relación contigo mismo, atiéndete  a ti mismo como al más preciado de tus tesoros.

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