Counseling

Rutina para tener un cerebro de lo más firme y respingón.

Hartos estamos de escuchar la frase: “El cerebro es como un músculo y hay que entrenarlo”, ¿A qué si? ¡Pues hala! ¡Al lio!

Esta frase es más que cierta, ciertísima. Hacedme caso, que aquí una misma ha estado años funcionando en piloto automático. El resultado de funcionar en piloto automático lo refleja muy bien el estribillo de esta canción de Remedios Amaya: “Ay quien maneja mi barca quien, que a la deriva me lleva quien…” 
Esto es lo que ocurre cuando no tienes un cerebro bien entrenado, que acabas a la deriva.

El cerebro es el marinero, no el patrón. 

Imaginad por un momento que hiciésemos lo mismo con los músculos del cuerpo: Si no entrenamos bien la coordinación brazo, mano, ojo para coger un tenedor y comernos un plato de comida, tal vez acabemos clavándonos el tenedor en una oreja. Pues exactamente igual ocurre con nuestro cerebro, hay que entrenarlo para que funcione a nuestro favor y no en nuestra contra.

Ahora, piensa por un momento ¿Yo, en qué soy experto?
Nos hacemos expertos en lo que ejercitamos: Si nos enfadamos a menudo nos hacemos expertos en enfadarnos, si criticamos a menudo nos hacemos expertos en criticar, si nos preocupamos a menudo nos hacemos expertos en preocuparnos, si nos quejamos a menudo nos hacemos expertos en quejarnos, etc. Estas actitudes, que así a bote pronto no parecen tan nocivas, a largo plazo lo son, y mucho. Una persona experta en enfadarse se convierte un carácter rabioso o depresivo. Si críticas a menudo es porque sientes insatisfacción con la vida. Preocuparse a menudo genera ansiedad.
Quiero recalcar, como siempre lo hago, que estas actitudes mentales son nocivas solo cuando son automáticas y adictivas. Ya que todo tiene su momento y cantidad adecuadas según la situación: Esta bien hacer una crítica de vez en cuando, ya que esto demuestra que tienes opinión propia, y también enfadarse cuando lo sientes, y preocuparse ante ciertos eventos que lo merecen. Esto lo explicó ya muy bien Aristóteles en “La justa medida”.

Vale ¿Pero cómo lo hago?

Pues lo primero y más importante es hacerte consciente de que musculo tienes sobreentrenado y cual débil. Yo personalmente, a la hora de orientar a la gente no creo en las “recetas de cocina”. Cada persona es diferente, no existe el remedio mágico que sirva para todos. Me explico: Supongamos que tienes sobreentrenado el músculo de la crítica, en tal caso es muy probable que tengas débil el de la tolerancia o el de la humildad. Una vez localizado, en las situaciones en las que surja la crítica, párate un momento y mira esa situación con tolerancia, o con humildad. Insiste, insiste, e insiste… la crítica es muy fuerte y usará todas sus artimañas para hacerte creer que es lo que necesitas. Al principio será difícil, por supuesto. Imagina que tienes un bíceps enorme y el otro totalmente flácido como Popeye, la primera vez que intentes coger una pesa con el bíceps flojo igual no consigues ni elevarla un centímetro, pero poco a poco ese músculo se irá haciendo más fuerte, y el contrario más débil, hasta que estos estén equilibrados.
 Lo más importante es la constancia. Recibir una información y no usarla es como pagar un gimnasio y no ir. Seguiremos hablando sobre métodos de mentrenamiento mas detalladamente, ahora ¡Disfrutad y lucid esos cerebros¡ que ya estamos en veranito.

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