Relacionarse con el saboteador.

 In Arquetipos

Relacionarse con el saboteador es como entrar en una habitación llena de “humito”, una ligera bruma que sólo tú percibes.

Si le preguntas al de al lado si nota algo, te mirará como las vacas al tren, ya que el saboteador solo arroja estas bombas de humo sobre personas concretas: Personas que amenazan su seguridad.

Hoy voy a hablar sobre situaciones que se suelen dar, cuando te relacionas con una persona que opera bajo el arquetipo del saboteador, estando este mal integrado. Seguramente cuando lo leas te traiga en mente alguna situación o persona no muy lejana, ya que es el arquetipo más activo en la sociedad actual debido al motor que lo mantiene en forma: el miedo. Ojo, el miedo irracional, que el miedo en sí tal y como debe funcionar es muy sano y necesario. En la actualidad, vivimos bombardeados por información tanto directa como subliminal que nos mantiene en estado de alerta. Encogiditos, que es como más manejables estamos. Con lo cual, no es de extrañar que muchas personas se conviertan en saboteadores, a fín de evitar cualquier posibilidad de cambio, tanto en ellos mismos como en los demás. Dicho esto, vamos a ver que ocurre al relacionarse con el saboteador.

Vayamos por partes y pongámonos en situación para entender esta dinámica. Tal como explico en el artículo sobre el arquetipo del saboteador,  funciona bajo la siguiente premisa:

 EL ARQUETIPO DEL SABOTEADOR ES ESA VOCECITA EN TU INTERIOR, QUE CORTA TU ESPONTANEIDAD Y ENTIERRA TU INTUICIÓN CADA VEZ QUE BROTA UNA IDEA DE TU CABEZA.

El saboteador, se autosabotea constantemente cortando cualquier posibilidad de cambio. Percibe el cambio como una amenaza a su supervivencia. Dado que los seres humanos somos auténticos proyectores con patas, (proyectamos hacia el exterior lo que hay en nuestro interior) también percibe los intentos de cambio de los demás como una amenaza a su propia supervivencia.

Entonces ¿Detecta los intentos de cambio de todo el mundo como una amenaza a su supervivencia? No, dios mío, no…esto no habría cuerpo que lo aguante. Los intentos de cambio que le afectan son los de las personas cercanas, con las que tiene que convivir o relacionarse. La explicación de esta actitud es muy sencilla:

Todos los arquetipos intentan mantener sus creencias a toda costa a fin de no moverse de la situación en la que están, pero especialmente el saboteador.

Él tiene una vocecita en su interior con la cual se dice a sí mismo constantemente: Mejor ni lo intentes, ¿para que vas a hacer eso?, seguro que sale mal, etc. Entonces: ¿Qué ocurre cuando ve a los demás intentando hacer esas cosas que él teme? Pues que esta vocecita se proyecta hacia el exterior. Relacionarse con el saboteador, es ecuchar a esa persona comunicarte de forma directa o indirecta: “¿Y para que vas a hacer eso? Será una pérdida de tiempo; no te va a servir de nada.” Vamos, Como he dicho, proyecta hacia el exterior (los demás) lo que siente en su interior.

Esto así explicado se ve muy claro, pero los sabotajes por regla general no lo son tanto.

Las artimañas de sabotaje son tan variadas como las personas, y pueden ser muy claras, o tan sutiles que apenas las percibes.

Siendo un poco escatológica, yo a los saboteadores más sutiles los defino como estas personas que se tiran pedos que no hacen ruido, pero tela… Una potente artimaña de sabotaje, puede ser un simple gesto como los que defino a continuación:

Imagina que le muestras a alguien tu nuevo proyecto con el cual estás súper ilusionada/o, y la otra persona responde con gesto de condescendencia: A muy bien, pues nada, a ver si tienes suerte… ¿Verdad que esta respuesta huele a pedo? Pues te digan lo que te digan, si, se lo ha tirado, aunque sólo lo hayas detectado tú. Si tras este comentario te quedas un poco confusa/o y se lo comentas a alguien, probablemente te conteste: – Que va…pues si solo te ha deseado suerte, no sé por qué te parece mal. Es por esto que digo al principio del post que este “humito” que suelta el saboteador, sólo lo percibes tú.

Otra treta de sabotaje muy sutil es la indiferencia. Tal y como dicta el dicho: “El mejor desprecio es no hacer aprecio”. Imagina que dada la situación anterior, la persona a la cual le enseñas tu nuevo proyecto con toda la ilusión de tu ser, se limita a mirarlo de manera inexpresiva y no te dice nada; o te dice que se lo enseñes otro día porque está cansada, etc. Esto es una estrategia de sabotaje basada en un comportamiento pasivo-agresivo, en el cual el saboeador es un auténtico experto. De hecho, el sabotaje en si, es una estrategia de ataque pasivo-agresiva.

Pero esto no termina aquí, relacionarse con el saboteador puede ser un ejercicio todavía más sutil e insidioso, y enviarte un mensaje ambivalente:

Mirando tu proyecto con cara de: “vaya gilipollez”, al tiempo que te dice como si estuviese hablando a un niño pequeño: “Anda pues muy bien, muy buen trabajo”. ¿A que se detecta el tufo a sabotaje en todas estás actitudes?

No obstante, ante la duda de si se trata de sabotaje o no, la intuición suele ser la mejor guía.

Tal vez estés pensando que eso más que sabotaje parece simplemente envidia, y si, también lo hay: La envidia es la sensación de que los demás tienen más o mejores recursos que tú. El saboteador tiene mucho miedo al cambio, y siente envidia por las personas que no lo tienen, ya que esta falta de temor les proporciona más recursos, aunque no es consciente de ello.

Hemos de comprender estas actitudes, ya que los arquetipos de la supervivencia son patrones mentales muy rígidos y difíciles de romper. Pero esto no quita para que tambien debamos aprender a relacionarnos con ellos de modo que no nos afecten de manera negativa.

Como desmontar las artimañas de sabotaje al relacionarse con el saboteador.

Ante este tipo de actitudes, la mejor respuesta nos la da el refranero popular: “Un gesto vale más que mil palabras”.

Es inutil intentar negociar una respuesta lógica con una persona que intenta sabotearte, porque da igual lo que le digas, usará sus respuestas para intentar “desinflarte” cada vez más. De hecho, el problema en cuanto a los actos pasivo- agresivos del saboteador reside en que no se pueden demostrar. Si insistes en intentar que confiese sus intenciones, se sentirá atacado y te responderá que el no ha hecho tal cosa y todo es producto de tu imaginación, tratándote incluso de paranoico. Es mejor no decir nada, pero déjale claro con tu expresión que has entendido su intención perfectamente, y que no va a funcionar.

También puedes decirle simplemente: “De acuerdo, ya te he entendido”

Lo verdaderamente importante aquí es que tengas clara la situación para que su actitud no te afecte a niviel personal. Cuando tu eres consciente de una situación no puedes intentar pelear con la parte inconsciente de otra persona. Esto es como intentar hablar en diferentes idiomas, jamás os entenderéis. Un simple gesto será mucho más efectivo para que su inconsciente se de por aludido, y como no le gusta nada verse descubierto (sobrevive justamente gracias a estar oculto en la oscuridad), tal vez la próxima vez prefiera quedarse calladito antes de lanzarte un sabotaje, no sea que lo vayas a ver asomar de nuevo.

Imagen: Joshua Fuller.

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