Counseling

Hormonas de la felicidad; yo me las guiso yo me las como.

Hormonas de la felicidad; yo me las guiso yo me las como.

¿Es posible vivir en una sociedad sobrealimentada y al mismo tiempo malnutrida? Pues veréis, no solo es posible, es real. Y esto ocurre debido al siguiente motivo:

En la actualidad, la población consume alimentos pobres en nutrientes, calóricamente densos, y excesivamente procesados. Esto es algo nuevo a nivel histórico, y como consecuencia mucha gente está malnutrida y sobrealimentada. Aunque la ingesta calórica ha aumentado, muchas personas no alcanzan los niveles mínimos de algunos nutrientes esenciales para el correcto funcionamiento del cerebro.

¿Pero qué dice esta tía? ¿Ha dicho cerebro? Pero si llevar una dieta correcta sirve para estar delgado y físicamente sano…

Así es, queridos mamíferos, el cerebro también se alimenta de lo que comemos, y cada vez más estudios demuestran la relación entre la alimentación y la salud mental.

Somos conejillos de indias de un nuevo sistema alimentario industrializado, y aunque ya se empiezan a divisar algunas consecuencias, probablemente haya otras por llegar. Y no, no es catastrofismo, es realismo. Lo que ocurre es que llevar una mala alimentación de manera habitual no te mata ni te genera problemas psicológicos en el acto. Las consecuencias en nuestro organismo son lentas y acumulativas; a nivel físico generando enfermedades crónicas, normalmente después de pasados los cincuenta. En cuanto a lo psicológico es un tema diferente y menos obvio, ya que la alimentación lo que hace es ayudar a mejorar o a empeorar circunstancias existentes (al menos según los estudios que se han realizado hasta ahora).

Una frase que suelo escuchar cuando hablo sobre este tema es:

-Sí, claro, pero es que como te estés a mirar todo lo que te comes no comes nada.

Esto no es así en absoluto, si te estás a mirar todo lo que comes, comes de todo pero con conocimiento. Esta creencia proviene de una estrategia para no hacerse uno responsable de su propia alimentación,  como decir: “Que se responsabilicen los supermercados de lo que yo como, yo voy compro y ya está, ellos sabrán lo que venden.”

Se puede comer bien sin volverse loco ni obsesionarse.

No es necesario pasarte el día leyendo etiquetas, ni mirar la comida con desconfianza como si se tratase del enemigo. Las etiquetas, con leerlas una vez es suficiente, y se te apetece comprar algo sin leer la etiqueta porque te gusta, y te da igual lo que lleve no pasa naaaaaada, no seamos extremistas ni exterminadores…Sigamos el camino del medio hermanos, ese que lleva al equilibrio. Unos donuts al año no hacen daño, a diario sí.

Y ahora, como yo aquí he venido a hablar de las hormonas de la felicidad, vamos a por la reina:

Serotonina.

La mayor parte los antidepresivos orales que recetan los psiquiatras van orientados a fomentar una mayor acumulación de esta hormona en el cerebro. Se sintetiza gracias al triptófano, un aminoácido esencial (solo se puede obtener a través de la alimentación) que se encuentra en los siguientes alimentos:

Alimentos ricos en proteínas como: Cereales integrales, chocolate negro, avena, dátiles, semillas de sésamo, garbanzos, pipas de girasol y calabaza, cacahuetes, plátanos, calabaza, y almendras, entre otros.

Para que el triptófano se metabolice bien, o dicho de otra forma, para que nuestro organismo sea capaz de aprovecharlo, se requieren niveles adecuados de vitamina B6 y de magnesio. ¿Y cómo sabemos si tenemos unos adecuados niveles de estas sustancias? Pues dado que esto no se puede saber a no ser que nos realicemos una analítica, basta con incluir en la dieta, además de alimentos que contengan triptófano, alimentos que contengan:

Vitamina B6: Nueces, legumbres (todas), plátano, aguacate y maiz, entre otros.

Magnesio: Pipas de girasol y de calabaza, salvado de trigo, espinacas, acelgas, chocolate negro, almendras, aguacates, arroz integral, especias, entre otros.

Pues nada, que ahora nos ponemos morados de comer todas estas cosas y arreglado… 😛

Como habréis visto he subrayado alimentos que se repiten, como por ejemplo el aguacate, que al tener tanto vitamina B6 como magnesio, solo habría que comerlo acompañado de algo que lleve triptófano para que fabriquen serotonina. Otro ejemplo lo tenemos en las pipas de girasol y calabaza, que  contienen tanto triptófano como magnesio, con lo que solo habría que consumirlas o bien acompañadas, o como aperitivo antes de comer algo que lleve vitamina B6. Como también habréis visto, no incluyo alimentos de origen animal,  ya que aunque algunos contienen estás sustancias, son perfectamente prescindibles.

Algunos sencillos ejemplillos:

Añadir una mezcla de pipas de girasol o calabaza (o ambas) y nueces a la ensalada o pasta.

Ensalada de garbanzos o arroz integral con aguacate.

Garbanzos con espinacas.

Lentejas con arroz integral.

Y de postre…¡ Platano con chocolate negro¡¡¡ mmm…que cosa más buena.

¿Complicado? Pues tanto como hacer unos espagueti con tomate. Si nunca los hubiésemos hecho y alguien nos explicase: Pues mira, tienes que cocer la pasta, colarla, hacer un majado, echar tomate… así a bote pronto diríamos: madre mía cuanto trabajo,¡ deja deja, que eso cuesta mucho, yo sigo como estoy!

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