La buhardilla.

Homicidio

Rodeas mi cabeza con tu zumbido una y otra vez.

Por más que palmoteo no consigo alejarte de mí.

Me pregunto qué es eso tan malo que te habré hecho para tener que aguantar este castigo.

No te hagas la tonta, no, sé que sabes cosas, y muchas.

Para empezar sabes perfectamente dónde están mis orejas, y también que eso es lo que más jode.

Sé de dónde venís, sí, me lo dijo una de tus ancestras.

Os crean las malas intenciones.

Pedacitos negros voladores de malas intenciones, cuyo único fin es morir molestando.

Dicen que, si aguantas el zumbido de una mosca hasta que se cansa y se marcha por ella misma, alcanzas la iluminación, pero yo creo que la iluminación es cosa farolas.

Por lo tanto…

 

Obra de Magnus Muhr

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