Counseling

Estudiar siendo mayor.

Estudiar siendo mayor.  O sobre cómo me puse a estudiar una carrera universitaria siendo una viejuna de más de treinta. Pues nada, aunque no me gusta nada de nada de nada escribir sobre temas personales, ahí voy. Porque la ocasión lo requiere, y el blog lo merece y exige.

¿Cómo empezó todo?

Dejé de estudiar con 14 años debido a una situación familiar que no estimulaba al estudio, y a una necesidad de salir de dicha situación que si estimulaba al trabajo. Tras varios empleos y pluriempleos de largas jornadas laborales, con veinticinco años, empecé un trabajo como autónoma gestionando un pequeño bar de pueblo. Era un sitio tan tranquilo que pasaba muchas horas sin tener nada que hacer entre semana, cosa totalmente nueva para mí. En aquel tiempo yo compraba el periódico a diario para el bar, y empecé a comprar una colección de libros clásicos que venían de promoción, y ya de paso, empecé a leerlos. Entonces descubrí el placer de la lectura.

Un año después, con 26 años, me fui a vivir a Inglaterra. Me di cuenta, entre otras cosas, de que me encantaba aprender idiomas, me parecía fascinante empezar a comprender y poder comunicarme en una lengua diferente a la mía. Durante ese tiempo también viajé bastante por Europa, y vi que lo que me gustaba era aprender en general; idiomas, culturas, personas. Y aquí reside, una de las tantas respuestas, a porque estudiar siendo mayor:

Curiosidad. Gusto por saber más, conocer más cosas, abrir más puertas y asomarme a ver que hay.

Yo creo que la persona que conserva la curiosidad no envejece. La vejez en realidad, es estancamiento, no tiene nada que ver con lo que te cuelguen las carnes o los dientes que te falten. Ojo, que no estoy diciendo que tengas que estudiar para no estancarte. Con estancamiento me refiero a dejar de evolucionar en el modo que sea, de crecer como persona a nivel interno.

Volví a España dos años después y no paré de estudiar: Idiomas, cursos…cosas que me resultaban interesantes y que compaginaba con el trabajo, hasta que a los 33 di un paso más y decidí matricularme en el acceso a la universidad para mayores de 25 años, y un año después en la carrera de Psicología en la UNED, cosa que la mayoría de la gente me desaconsejaba hacer. Me veían ingenua, y  pensaban que probaría un año o dos y lo dejaría. Todo el mundo me decía conocer a alguien que se había matriculado en la UNED para alguna carrera y lo había dejado casi nada más empezar. Por lo tanto, aquí va mi primer consejo en caso de que te estés planteando estudiar siendo mayor:

No te guíes por experiencias ajenas, decide por ti misma/o.

Porque te aseguro que no es taaaaaan complicadísimo como parece, más bien es cuestión  organizarse y priorizar. Cada caso es un mundo, y está claro que habrá quien no se lo pueda permitir, porque no disponga del tiempo o dinero mínimo necesario (cuidado con la fiebre está del, “todo se puede”, que mirad como acabó Ícaro) Los humanos tenemos límites y limitaciones, al igual que el resto de especies creadas por la naturaleza, y algunos de nosotros están viviendo realidades verdaderamente duras que tienen que aceptar, por mucho pensamiento positivo que le echen al asunto.

Ahora, vamos a por los demás consejos que puedo dar desde mi experiencia personal, si te estas planteando estudiar siendo mayor:

 Priorizar:

Si hasta ahora el par de horas libres que tenías a diario lo dedicabas  a ver la televisión, o cualquier otra actividad ociosa, pues ha llegado el momento de cambiar un ocio por otro (por supuesto que estudiar puede resultar ocioso).

 Organizarse y reorganizarse:

Organizarse antes de empezar para calibrar la posibilidad de embarcarse en un nuevo proyecto, y una vez has empezado necesitarás una organización diaria para ejecutarlo. En este paso, que es el más importante, procura ser flexible si tu personalidad es estricta y viceversa. Si eres una persona demasiado laxa en tu actitud te vendrá estupendamente la experiencia para aprender a disciplinarte; y si al contrario, eres exigente contigo misma/o, tómatelo suave y con cariño.

 Olvídate de los clichés de la edad:

El cerebro es un musculo, y cuanto más lo ejercitas en algo menos trabajo le cuesta. Yo conocí durante la carrera a una mujer que se había matriculado en la universidad después de jubilarse. Al fin y al cabo estudiar es un ejercicio como puede ser hacer sudokus, y a los jubilados los médicos les suelen aconsejar más los sudokus que el estudio.

 La tenacidad aporta más beneficios a largo plazo que el talento o la facilidad:

Si alguna materia se te da mal, ve despacio y con cariño, sin prisa pero sin pausa.

Elabora tus pequeños trucos para hacer el estudio lo más ameno posible: Busca ejercicios para hacer sobre el tema; inventa juegos con las palabras para aprenderlas cuando necesites memorizar; haz grabaciones de voz o vídeo para luego escucharlas mientras caminas por la calle o friegas los platos (yo esto lo hacía bastante).

 

Finalmente, y a tener siempre presente: Ante las dificultades, usa los dos sentidos más importantes y beneficiosos que tenemos; el sentido común, y el sentido del humor.

 

2 Comments

  • Natalia

    Qué te voy a contar yo sobre estudiar…con más de 30 y con más de 40!! Aquí seguimos. Eso sí: yo noto que no tengo la misma capacidad de retención que con 20…
    Muy buen artículo 😘

    • Maewes

      Estoy segura de que tienes otras capacidades que han ido a mucho mejor desde los 20, y de que tu tenacidad no va a tardar en dar sus frutos.
      Gracias¡¡¡

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